domingo, 29 de marzo de 2009

Planeta moribundo

Hoy es un día para reflexionar con sabiduría, según el Calendario Sagrado Maya, hoy estamos en el día Waqib' No'j, que simboliza el conocimiento, la sabiduría, la inteligencia. Pues en estos momentos la humanidad necesita de estas herramientas para salvar al Planeta Tierra, que está en agonía por nuestra culpa. La Hora del Planeta es una iniciativa ambientalista que se llevó a cabo anoche en miles de poblaciones alrededor del mundo, aunque no tuvo mucha divulgación en Guatemala. Pues el planteamiento exhortaba a la gente a apagar las luces durante una hora, entre las 20:30 y 21:30 horas, la noche del sábado 28 de marzo, para darle un respiro al planeta tierra, nuestra madre tierra como dicen las abuelas y los abuelos, como una forma de manifestarse contra el cambio climático. Precisamente mi abuela Qana' Rux, que en paz descanse y que nunca habló ni aprendió una pizca del idioma castellano, me enseñó muchas cosas sobre la conciencia ecológica de los pueblos mayas, por ejemplo ella nunca tiraba las bolsas de plástico a la basura, siempre las guardaba porque cada vez que usaba una bolsa, lo lavaba y lo colgaba en las ramas de una plantita de chile en el patio de la casa y así volver a usar la misma bolsa para otros menesteres. En lo personal considero que estas iniciativas son loables y dignas de emular, porque instan a reducir el consumo de energía, no obstante, creo que hay acciones muy puntuales que todas las personas podemos hacer desde nuesto entorno, desde nuestra cotidianidad, porque la hora del planeta lo van a hacer nuevamente hasta dentro de un año, según he entendido. Desde hace 10 años aproximadamente tomé la decisión de no usar 4 cosas que actualmente son indispensables para mucha gente en la vida diaria: reloj de mano, teléfono celular, perfumes y joyas. Estas cositas son íconos de la modernidad, porque el reloj de mano simboliza el tiempo; el teléfono celular es la imagen de la comunicación; los perfumes representan y sustituyen la importancia de la higiene; y las joyas son la máxima expresión de la vanidad y la ostentación. Cuando tomé esta decisión, lo hice después de un exhaustivo análisis de las cosas que los pueblos mayas no usan por conciencia ecológica, consciente o inconscientemente. La cultura global del consumismo y el capitalismo, insta a la gente al individualismo, al materialismo y a la contaminación, porque actualmente muchas personas simplemente no pueden vivir sin estas cositas que yo no uso a diario, porque ahora son accesibles a cualquier persona. Claro que algunas veces las uso, principalmente para ver la hora en un reloj de pared y así llegar puntual a una reunión; o para una llamada de emergencia a través de un teléfono celular, pero eso no significa que forzosa e inevitablemente tenga que portar o llevar siempre conmigo estos objetos y así dejar que manejen mi vida. En cuanto a los perfumes y a las joyas, considero que son objetos superfluos, es decir no sirven para nada porque están de más, simplemente no son necesarios. En lo personal, sencillamente cuido mi higiene diaria y únicamente uso antitranspirante para las axilas; definitivamente no uso joyas porque tampoco sirven para algo. Hasta ahora nadie ha podido explicarme porqué un hombre como yo tiene que usar costosas cadenas, collares, argollas, anillos, pulseras, esclavas o brazaletes de oro, que es el metal más apetecido, a pesar de su sangriento origen. Claro que algunas de estas 4 cosas son útiles, pero la gente ha sobredimensionado su utilidad. Ojalá la humanidad se abstenga de usar estas 4 cosas en la vida diaria, para darle un buen respiro a nuestro planeta Tierra en forma permanente. Si esto es globalización, me resisto a ser globalizado.